El Observatorio Vasco de la Juventud ha publicado un nuevo informe que analiza la dependencia de la ayuda familiar para acceder a la vivienda en Euskadi. El estudio, presentado el 14 de enero de 2026 y basado en una encuesta realizada en octubre de 2025 a 2.741 jóvenes de entre 18 y 34 años, revela que el 18,1% de la población juvenil vasca ha recibido algún tipo de apoyo económico de sus familias para lograr la emancipación residencial.
Esta cifra representa aproximadamente 65.000 jóvenes en la región. El informe titulado “Acceso a la vivienda y ayuda familiar. Euskadi 2025” ofrece un análisis detallado sobre cómo la solidaridad intergeneracional se ha convertido en un factor determinante para que los jóvenes accedan a una vivienda propia en un contexto de dificultades económicas.
Desigualdad según edad y clase social
Los datos del Observatorio Vasco de la Juventud muestran que la ayuda familiar no se distribuye de manera equitativa entre la población juvenil. La proporción de jóvenes que reciben apoyo aumenta significativamente con la edad: mientras que solo el 10% de los menores de 25 años ha recibido ayuda, este porcentaje se eleva al 31,5% en el grupo de 30 a 34 años. Esta progresión refleja que la emancipación residencial es un proceso que se extiende a lo largo de la década de los treinta.
La clase social también determina el acceso a estos recursos familiares. El 25,9% de la juventud perteneciente a la clase alta o media-alta recibe apoyo económico de sus familias, mientras que en la clase baja o media-baja esta cifra desciende al 14,6%. Esta brecha de once puntos porcentuales evidencia cómo las desigualdades económicas previas se perpetúan a través de la transmisión intergeneracional de recursos.
Modalidades y destino de la ayuda
La ayuda familiar adopta dos formas principales: donaciones y préstamos personales. El 9,8% de la juventud ha recibido donaciones, principalmente en forma de dinero, mientras que el 12,1% ha accedido a préstamos de familiares. Entre los jóvenes ya emancipados, el 18,1% contó con una donación para lograr su independencia residencial.
Estos recursos se destinan mayoritariamente a la compra de vivienda (9,3%) en lugar de al alquiler (2,8%). Sin embargo, la magnitud de estas aportaciones es limitada: casi la mitad de los préstamos cubren menos del 25% del valor del inmueble. Los progenitores son la principal fuente de apoyo, representando el 80,1% de las donaciones y el 68,9% de los préstamos recibidos por los jóvenes.
Impacto en la emancipación
La mayoría de los beneficiarios de esta ayuda familiar afirma que ha facilitado “mucho” su proceso de independencia. Entre los jóvenes ya emancipados, una de cada tres personas (32,0%) ha recibido algún tipo de apoyo económico de sus familias para acceder a la vivienda. Este dato subraya la importancia que la solidaridad intergeneracional ha adquirido en el acceso a la vivienda en Euskadi.
Preferencias y demandas de los jóvenes
A pesar de que la ayuda familiar ha resultado decisiva para muchos jóvenes, existe una clara preferencia por alternativas públicas. El 73,3% de la juventud preferiría contar con ayudas públicas antes que con donaciones familiares, una preferencia que aumenta en las clases sociales más bajas. Esta inclinación refleja una demanda de soluciones estructurales que no dependan de la capacidad económica de las familias.
Las opiniones sobre la obligación parental de ayudar económicamente están divididas. El 36,5% de los jóvenes cree que es obligación de los padres proporcionar apoyo económico para la vivienda, pero la mayoría (58,5%) está en desacuerdo con esta idea. Esta división sugiere una tensión entre la realidad de la dependencia familiar y la aspiración de una independencia económica genuina.
Demandas de cambios estructurales
Los jóvenes vascos expresan que la solución ideal no debería basarse en la dependencia de ayudas, ya sean familiares o públicas. En su lugar, demandan un mercado laboral con salarios dignos y un mercado inmobiliario con precios proporcionales que permitan la emancipación por medios propios. Esta posición refleja una crítica implícita a las condiciones económicas actuales que hacen necesaria la intervención familiar o estatal para acceder a la vivienda.
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Referencias:
www.euskadi.eus
Imagen:
Generada con IA
