Persona ajustando configuraciones en una interfaz digital

Ajustes de configuración de IA

La inteligencia artificial se ha integrado en plataformas digitales desde 2022, procesando datos personales por defecto. Expertos recomiendan revisar permisos, desactivar funciones inteligentes y limitar el uso de chatbots para temas sensibles.

La inteligencia artificial se ha extendido a casi todos los rincones digitales desde el lanzamiento de ChatGPT en 2022, procesando datos personales de millones de usuarios a través de plataformas desarrolladas por grandes empresas tecnológicas como Meta, Google o Microsoft. Aunque la normativa de protección de datos en Europa (RGPD) ampara a los ciudadanos, muchas plataformas activan funciones de IA por defecto que requieren intervención activa del usuario para desactivarlas.

Los datos de entrenamiento de estos sistemas automatizados provienen de publicaciones, fotos, correos electrónicos, búsquedas o mensajes de los usuarios. Esta recopilación masiva de información personal plantea interrogantes sobre el control que los ciudadanos ejercen sobre su propia vida digital y la necesidad de conocer las herramientas disponibles para limitar el uso de estos datos.

Deshabilitar funciones de IA no implica renunciar a la tecnología, sino decidir qué parte de la vida digital de cada persona contribuye al entrenamiento de sistemas automatizados. Entre las medidas recomendadas se encuentra restringir la audiencia de publicaciones a ‘amigos’ o una categoría equivalente, limitando así el acceso de terceros a contenido personal.

Revisar las conexiones entre aplicaciones y denegar accesos a correos, archivos o mensajes que no sean necesarios constituye otra acción práctica para reducir la exposición de datos personales. Algunas plataformas como Linkedin permiten optar explícitamente por no participar en el entrenamiento de sus modelos de inteligencia artificial.

En aplicaciones como Gmail, se sugiere desactivar funciones inteligentes para evitar que procesen correos electrónicos. Esta medida reduce el análisis automatizado de comunicaciones privadas que podrían contener información sensible o confidencial.

Limitar el uso de chatbots para temas sensibles como problemas de salud o finanzas es otra recomendación para proteger la privacidad. Revisar permisos de aplicaciones y retirar accesos innecesarios permite a los usuarios mantener un mayor control sobre qué información comparten con sistemas automatizados.

Desactivar la personalización de anuncios y la información compartida a terceros representa una medida adicional para proteger la privacidad en un entorno cada vez más automatizado. Lo importante no es desconectar todo, sino conocer cómo deshabilitarlas cuando no se desean, permitiendo a cada usuario tomar decisiones informadas sobre su vida digital.

La normativa RGPD en Europa no impide que las plataformas activen funciones de IA por defecto, aunque sí establece un marco legal de protección de datos personales.

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Referencias:
www.euskadi.eus
Imagen:
euskadi.eus