Tres personas de pie, una con suéter rojo, otra con abrigo marrón y una más con suéter gris.

Tres personas en un entorno académico

El Covid persistente afecta a miles de personas con síntomas prolongados y diversos, complicando su calidad de vida y su integración social. Investigaciones buscan entender mejor esta condición y desarrollar soluciones efectivas.

El fenómeno del Covid persistente sigue siendo un desafío significativo para la comunidad médica y la sociedad en general. Desde que se identificó, se ha observado que los síntomas de esta condición no desaparecen tras la fase aguda de la infección por COVID-19, afectando a miles de personas en todo el mundo. La falta de criterios diagnósticos claros y el amplio espectro de síntomas, que pueden incluir más de 200 manifestaciones diferentes, complican aún más la comprensión y el tratamiento de esta enfermedad.

La calidad de vida de quienes padecen Covid persistente se ve gravemente afectada, con síntomas frecuentes como fatiga persistente, dificultad para respirar, problemas de memoria y concentración, trastornos del sueño y dolores musculares o articulares. Estos síntomas pueden deteriorar la vida familiar, laboral y social de los afectados. Se estima que aproximadamente el 10% de las personas que han pasado la infección no recuperan por completo la normalidad tras la fase aguda, y casi ocho de cada diez afectados son mujeres, con una edad media de alrededor de 43 años.

La investigación sobre Covid persistente es crucial para visibilizar la condición y avanzar en soluciones. El grupo LaNCE-Neuropharm, dirigido por el catedrático José Vicente Lafuente, está involucrado en el estudio de esta enfermedad junto con el síndrome de fatiga crónica. Este grupo participa en el proyecto estatal REICOP, que se centra en el desarrollo de un registro clínico de pacientes de Covid persistente.

En el ámbito académico, la profesora Karmele Salaberria del Departamento de Psicología Clínica y de la Salud y Metodología de Investigación, y la profesora Nahia Idoiaga del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación, están analizando cómo las enfermedades invisibles, como el Covid persistente, condicionan el bienestar y la igualdad de oportunidades. Estas investigaciones buscan comprender por qué fallan la memoria o por qué no remite la fatiga, lo cual es esencial para el diagnóstico y tratamiento adecuado de los pacientes.

El impacto psicológico de convivir con síntomas persistentes puede afectar la autoestima y provocar aislamiento social. La falta de un abordaje rápido genera frustración e impotencia entre los afectados, quienes experimentan ansiedad, depresión, problemas de sueño, fatiga y dificultades cognitivas. Escuchar, acompañar y validar el sufrimiento de estas personas es fundamental para su recuperación.

La pandemia de COVID-19 ha aumentado la incidencia de síntomas depresivos en la población general, lo cual se ha corroborado mediante el análisis del consumo de antidepresivos. Este fenómeno se observa también en otras enfermedades invisibles, como la fibromialgia o los síndromes de dolor crónico, donde las necesidades de los pacientes tienden a cuestionarse o minimizarse debido a la invisibilidad de sus síntomas.

El alumnado y el profesorado con Covid persistente enfrentan desafíos adicionales debido a la rigidez de las estructuras universitarias, que agravan su situación. Estos individuos experimentan cansancio crónico, problemas de concentración y memoria, ansiedad o pérdida de motivación. Aprender a vivir de manera diferente y alcanzar el mayor nivel de recuperación posible es un objetivo común para quienes padecen esta enfermedad.

La falta de consenso sobre la definición de Covid persistente y la percepción colectiva de que el COVID-19 es un problema superado complican aún más la atención y el reconocimiento de esta condición. Sin embargo, los esfuerzos de investigación continúan, con líneas que incluyen la identificación de biomarcadores como la serotonina, para mejorar el diagnóstico y tratamiento de los afectados.

El grupo LaNCE-Neuropharm y el proyecto REICOP representan iniciativas importantes en el estudio del Covid persistente, buscando soluciones que mejoren la calidad de vida de los afectados y su integración social y laboral.

La situación de Covid persistente en Euskadi refleja un patrón similar al de otras enfermedades invisibles, donde la falta de visibilidad y comprensión de los síntomas afecta el bienestar y la igualdad de oportunidades de los pacientes.

El catedrático José Vicente Lafuente y las profesoras Karmele Salaberria y Nahia Idoiaga continúan sus investigaciones para avanzar en el conocimiento y tratamiento de esta enfermedad, contribuyendo al bienestar de los afectados por Covid persistente.

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Referencias:
www.ehu.eus
Imagen:
ehu.eus