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Las Salinas de Añana en Álava constituyen la explotación salinera más antigua del mundo en activo, con más de 7.000 años de historia. Reconocidas como Patrimonio Agrícola Mundial por la FAO, combinan técnicas tradicionales de producción con un modelo de sostenibilidad que incluye turismo y comercialización de sal gourmet.

En el Valle Salado de Álava existe una de las operaciones productivas más antiguas del mundo. Las Salinas de Añana llevan más de 7.000 años extrayendo sal de forma ininterrumpida, lo que las convierte en la explotación salinera en activo más antigua del planeta. Este territorio ha sido reconocido por la FAO como el primer Patrimonio Agrícola Mundial de Europa, un reconocimiento que subraya la importancia histórica y cultural del lugar.

El funcionamiento de las salinas responde a un ciclo natural que ha permanecido prácticamente invariable durante milenios. El agua de lluvia disuelve la sal presente en el subsuelo y emerge a través de cuatro manantiales naturales con una salinidad superior a 200 gramos por litro. A lo largo de los siglos, generaciones de salineros han construido un entramado de más de 5.000 eras, pequeñas parcelas donde se evapora el agua salada para obtener el producto final. Este sistema de producción tradicional ha permitido que la actividad se mantenga viable económicamente sin necesidad de mecanización industrial.

Historia y reconocimiento institucional

Salinas de Añana ostenta el título de villa más antigua de Álava, con fueros que datan de 1140. Este documento fundacional refleja la importancia que ya tenía la producción de sal en la región medieval. Sin embargo, el reconocimiento moderno de su valor patrimonial es más reciente. En 2009, se creó la Fundación Valle Salado con el objetivo de recuperar y preservar las salinas. Seis años después, en 2015, el proyecto recibió el Gran Premio del Jurado de los Premios Europa Nostra, un galardón que reconoce iniciativas de conservación del patrimonio cultural europeo.

Este reconocimiento internacional refleja los esfuerzos realizados para mantener vivas las técnicas tradicionales en un contexto donde muchas explotaciones salineras históricas han desaparecido. La Fundación Valle Salado ha trabajado en la restauración de las eras y en la documentación de los conocimientos ancestrales de los salineros. La combinación de preservación patrimonial y continuidad productiva ha posicionado a Salinas de Añana como un modelo de gestión sostenible de recursos naturales.

Producto y mercado actual

La sal producida en Salinas de Añana ha trascendido su condición de commodity para convertirse en un producto de nicho de alto valor. La Sal de Añana es utilizada por chefs con estrellas Michelin, lo que indica su posicionamiento en el segmento gourmet del mercado alimentario. Esta transformación de la sal tradicional en producto premium ha permitido que la actividad sea económicamente viable en la actualidad, atrayendo a consumidores dispuestos a pagar precios superiores por la autenticidad y la calidad del producto.

La comercialización de la sal gourmet representa una estrategia de diversificación que complementa otras fuentes de ingresos del territorio. Aunque los datos específicos sobre volúmenes de producción o cifras de ventas no están disponibles en las fuentes consultadas, el reconocimiento por parte de la gastronomía de alto nivel sugiere una demanda consistente en mercados especializados.

Acceso y actividades turísticas

El Valle Salado permanece abierto al público durante todo el año, con la excepción del 25 de diciembre y el 1 de enero. Las visitas incluyen recorridos guiados que permiten a los visitantes comprender el proceso de producción de sal y la historia del lugar. Además de los recorridos, se ofrecen actividades complementarias como catas de sal, que permiten experimentar directamente las características organolépticas del producto. Esta apertura al turismo ha generado una fuente de ingresos adicional para la comunidad local y ha contribuido a la difusión del patrimonio.

La integración del turismo en la estrategia de preservación de Salinas de Añana responde a un modelo de sostenibilidad económica que combina la producción tradicional con la educación y el entretenimiento. Sin embargo, la gestión del flujo de visitantes en un espacio de valor patrimonial presenta desafíos que no están documentados en las fuentes disponibles.

Contexto geográfico y regional

Salinas de Añana funciona también como puerta de entrada a territorios adyacentes de interés natural y cultural. El municipio proporciona acceso a Valdegovía y al Parque Natural de Valderejo, ampliando así la oferta de atractivos para visitantes interesados en la región. Esta ubicación estratégica en el norte de Álava sitúa a las salinas en una zona de confluencia entre patrimonio cultural, recursos naturales protegidos y tradiciones locales.

La presencia de Salinas de Añana en esta región ha contribuido a la configuración de la identidad territorial de Álava. La continuidad de la actividad salinera durante más de siete milenios ha dejado una huella profunda en el paisaje, la cultura y la economía local. La preservación de este patrimonio requiere un equilibrio constante entre la viabilidad económica, la conservación de técnicas tradicionales y la adaptación a las demandas contemporáneas de mercado y turismo.

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Imagen:

https://www.vallesalado.com/

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