La firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur prevista para el 17 de enero de 2026 en Asunción, Paraguay, genera preocupación en sectores productivos de Araba por la posible competencia desleal de productos procedentes de América del Sur con normativas de calidad más laxas.
El tratado, que concluye más de 25 años de negociaciones iniciadas formalmente en abril de 2000, eliminará aproximadamente el 92 % de los aranceles de la UE sobre importaciones del Mercosur y el 91 % de los aranceles del bloque sudamericano sobre exportaciones europeas. Esta reducción arancelaria cubre más del 90 % del comercio bilateral entre ambas regiones, creando una zona de libre comercio de alcance sin precedentes.
Los operadores económicos alaveses temen que la apertura comercial facilite la entrada de productos que no cumplen con los estándares regulatorios europeos. La preocupación se centra en que empresas del Mercosur puedan acceder al mercado comunitario con normativas de calidad, seguridad y medioambientales menos exigentes que las aplicadas en Araba y el resto de la UE. Esta asimetría regulatoria podría colocar a los productores locales en una posición competitiva desventajosa.
El acuerdo incluye capítulos dedicados a desarrollo sostenible, derechos humanos y normas laborales, alineados con el Acuerdo de París. Sin embargo, desde sectores productivos alaveses se cuestiona la efectividad de estos mecanismos para garantizar que los productos importados cumplan efectivamente con los mismos requisitos que deben satisfacer los fabricantes europeos. La implementación y fiscalización de estas cláusulas resulta fundamental para evitar distorsiones en la competencia.
El tratado establece mecanismos de salvaguardia para sectores sensibles como la agricultura europea, reconociendo así la vulnerabilidad de determinadas actividades productivas ante la liberalización comercial. No obstante, otros sectores manufactureros y de servicios presentes en Araba no cuentan con protecciones equivalentes, lo que amplifica las inquietudes sobre posibles desventajas competitivas.
La firma oficial del acuerdo contará con la presencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y los ministros de Relaciones Exteriores de los cuatro países del Mercosur. Este evento marca la conclusión de un proceso negociador que se reactivó en 2013 después de una pausa prolongada, y que alcanzó un acuerdo de principio en 2019 durante la Cumbre del G20 en Osaka.
Desde la perspectiva de los agentes económicos alaveses, la entrada en vigor del tratado representa un desafío significativo. La competencia con productos que potencialmente no cumplen con los mismos estándares regulatorios podría afectar la viabilidad de empresas locales que invierten recursos considerables en garantizar el cumplimiento normativo. Esta situación plantea interrogantes sobre la equidad del marco comercial establecido.
El acuerdo fue aprobado por el Consejo de la UE tras la conclusión de las negociaciones el 6 de diciembre de 2024. Aunque el tratado representa el mayor acuerdo comercial del mundo en términos de población y PIB, su ratificación por los parlamentos nacionales aún estaba pendiente en el momento de su conclusión. La implementación efectiva de sus disposiciones determinará si los mecanismos de salvaguardia y las cláusulas regulatorias logran equilibrar la apertura comercial con la protección de los productores europeos.
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Referencias:
www.euskadi.eus
Imagen:
Generada con IA
